Fragmentos de una arquitectura pintada
José Francisco López Blasco
Premio Trabajo Fin de Máster 2025
Presentación
La pintura de la Corona de Aragón en el quicio de los siglos XV al XVI plantea un panorama de gran riqueza donde se concitan varias tendencias que confluyen ofreciendo soluciones que se aprecian en la variedad de retablos. Desde el refinamiento y la minuciosidad de las obras del gótico flamenco de Bartolomé Bermejo hasta los cambios introducidos por las novedades del primer Renacimiento de la mano de artistas italianos que se asientan en estas tierras como Pablo de San Leocadio, discurre una fecunda producción que sigue asombrando en el conjunto del panorama pictórico europeo. La historiografía más reciente se ha centrado en tratar de resolver algunas incógnitas como las personalidades de maestros de la talla de Jacomart o Joan Reixach, el corpus pictórico de Lluís Dalmau, el aprendizaje de Jaume Huguet, los anónimos que aún no han podido ser definitivamente identificados —como el maestro de Bonastre o el de la Porciúncula— o el funcionamiento de prolíficos talleres como el de la familia Cabanes o los Falcó; por citar algunos de los temas más controvertidos.
Sin embargo, José Francisco López Blasco en este trabajo se adentra desde una mirada transversal a una gran variedad de tablas góticas para tratarlas con un análisis que quiere acercarnos también al mundo contemporáneo en el que estuvieron viviendo los maestros que las ejecutaron. Ofrecen una ventana a los interiores construidos teniendo en cuenta fundamentalmente dos elementos que configuraron la arquitectura real y que hoy se analizan desde las categorías del revestimiento: los pavimentos cerámicos y los vitrales. Ambas soluciones nos permiten entender cómo pudieron ser algunos de los interiores domésticos y, además, ayudan a comprender la importancia que tuvieron para los pintores en la configuración espacial de las obras. La riqueza cromática de los suelos cerámicos servía para dotar de un espacio concreto y una perspectiva incipiente a las figuras que dominan las escenas. Las ventanas con soluciones en vidrio o con encerados cerraban el paramento de estos interiores y configuraban un espacio aparentemente real en el que se desarrollara la historia.
Así, José Francisco López Blasco, con una lucidez propia del que ha mirado mucho y se ha fijado más, estudia un número muy significativo de piezas en su realidad pictórica y en su posible realidad material. Muchos de estos pavimentos representaban escenarios concretos que a día de hoyse conservan descontextualizados en museos y que las tablas nos ayudan a enmarcar. Otros pavimentos conservados in situ han sido visitados para relacionarlos con las tablas pictóricas. La investigación ha permitido individualizar no solo pavimentos cerámicos, sino también otros materiales: taraceas marmóreas, losas de Buscarró, estucos. Asimismo, José Francisco López Blasco ha realizado interesantes aportaciones en la consideración de los escudos heráldicos que adornaban estos pavimentos, señalando relaciones geográficas y artísticas en el conjunto de la Corona de Aragón. Ha tratado de adentrarse en el intrincado mundo de los mensajes escritos de algunos azulejos, cuyos textos epigráficos siguen suscitando controversia o en el de las representaciones vegetales con identificación de modelos concretos.
Por otro lado, penetra también en el difícil análisis de los cerramientos de ventanas, en los que distingue las más abundantes finestres coronellescon arcos sobre columnillas y los más escasos en forma de cruz. Su análisis intuye de forma certera la distancia que existe entre lo que conocemos de la realidad constructiva y la representada. Frente a la mayor abundancia de referencias documentales a los encerados y la escasa alusión a las vidrieras, las tablas muestran una insistencia en la solución de emplomados con vidrios redondos. José Francisco, consciente de esta distancia, plantea preguntas y se cuestiona sobre la diferencia entre la representación aparentemente más fidedigna de los pavimentos y la más alejada de los cerramientos de huecos.
Además de la madurez demostrada en el empleo de las fuentes bibliográficas, documentales o materiales, la aportación principal de este trabajo reside en ayudarnos a mirar de forma más consciente las obras y ver en ellas parte del mundo concreto en el que vivieron los maestros del siglo XV y los clientes que las encargaron.
Dra. Mercedes Gómez-Ferrer Lozano
Universitat de València



